Ramón Montes Barquín

Gerente.
Caminos de Arte Rupestre Prehistórico.

Doctor en Filosofía y Letras (sección Historia, especialidad: Arqueología y Prehistoria), por la Universidad de Cantabria. Arqueólogo, Gestor Cultural y Museólogo. Su campo de actuación se ha centrado principalmente en el estudio del Paleolítico Cantábrico y su arte rupestre (Tesis doctoral, 1999), y en aspectos relacionados con la puesta en valor y gestión de destinos turísticos, arqueológicos e histórico artístico. Miembro del equipo científico del Museo de Altamira, desde 1991. Director de la Red Europea Primeros Pobladores y Arte Rupestre Prehistórico (REPPARP, proyecto Interreg Sudoe), entre 2004 y 2007.

Entre 2008 y la actualidad ha coordinado técnicamente el Itinerario Cultural del Consejo de Europa “Caminos de ArteRupestre Prehistórico”, el cual aglutina a los principales destinos prehistóricos abiertos al público en Europa.

Especialista en diseño y gestión de Rutas Culturales europeas, ha coordinado diversos proyectos y redes relacionadas con los usos turísticos sostenibles del Patrimonio Cultural (Arte Rupestre en el Consejo de Europa, Rutas europeas de Carlos V, Jardines Históricos de Europa, Red de ciudades y sitios Indianos, Itinerario europeo Iter-Romanum, Las Rutas de los Cátaros, etc.)

En su haber hay más de 200 publicaciones científicas (libros, artículos, ponencias a congresos, etc.), decenas de proyectos de investigación y/o puesta en valor del Patrimonio Cultural (esencialmente relacionados con la Arqueología y la Historia) y una densa y prolija actividad profesional en museos y Arqueología de gestión.

Ha dirigido (o participado en) importantes proyectos museográficos: nuevo Museo de Altamira, Museo Arqueológico Padre Belda de Alba de Tormes, Museo del Canal de Castilla, Exposición permanente de Ekainberri, Centro de interpretación del Paleolítico de Europa en la cueva de Kobenkoba…, así como en la puesta en valor de enclaves de arte rupestre, como Siega Verde (Salamanca), El Pendo (Cantabria), Ekain y Kobenkoba (País Vasco), o los abrigos de Albarracín (Teruel), por mencionar únicamente los más conocidos.